Ella
El anfiteatro se erguía imponente bajo el cielo estrellado, parecía una imagen de película, como si la ciudad entera supiera que ella iba a estar presentando su obra esa noche. Titubeante, un hombre alto de contextura robusta se aventuró al lobby del lugar, entre la audiencia. Había calculado llegar unos minutos antes de que comenzara el espectáculo. Los suficientes como para verla, no los suficientes como para que ella lo viera a él. Era tan alto como para recorrer a la muchedumbre con su mirada y buscarla, recordó, por su más reciente foto de perfil, que se había cortado el pelo, y en su mente tenía grabado ese nuevo peinado. Pero no la ubicó por el pelo, sino por su flagrante sonrisa: ella reía, como tantas veces, tomándose el pecho con la mano derecha, con los ojos chinos y el pelo oscuro en la cara. A su alrededor reconoció a sus amigos de siempre, esos que había visto tantas veces. En su casa, en eventos, en bares, en la calle. Ellos, que a diferenci...