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Mostrando las entradas de 2019

Ella

      El anfiteatro se erguía imponente bajo el cielo estrellado, parecía una imagen de película, como si la ciudad entera supiera que ella iba a estar presentando su obra esa noche. Titubeante, un hombre alto de contextura robusta se aventuró al lobby del lugar, entre la audiencia. Había calculado llegar unos minutos antes de que comenzara el espectáculo. Los suficientes como para verla, no los suficientes como para que ella lo viera a él. Era tan alto como para recorrer a la muchedumbre con su mirada y buscarla, recordó, por su más reciente foto de perfil, que se había cortado el pelo, y en su mente tenía grabado ese nuevo peinado. Pero no la ubicó por el pelo, sino por su flagrante sonrisa: ella reía, como tantas veces, tomándose el pecho con la mano derecha, con los ojos chinos y el pelo oscuro en la cara. A su alrededor reconoció a sus amigos de siempre, esos que había visto tantas veces. En su casa, en eventos, en bares, en la calle. Ellos, que a diferenci...

cartas

Las cartas que te escribí se apilan en el primer cajón de mi escritorio, junto a las cartas a mi perra,  porque son de esas que no va a leer nunca nadie.

Los mejores meses de mi vida. Capítulo 2.

"No querés enamorarme pero estás haciendo todo lo contrario,  infeliz"        Vi al El pibe que escribe lindo cruzar la puerta del bar justo cuando el resto de la gente se congelaba en el tiempo. Primero dobló a la derecha, los nervios me arrancaron una sonrisa, enseguida se volteó y me vio. Se acercó a saludarme y, aunque yo había prometido comerle la boca de entrada, no pude. En ese microsegundo antes de que su piel tocara la mía me invadió una inseguridad desmedida y mi gran movida se vio reducida a un tímido e insípido beso en la comisura de sus labios. Toda la confianza que me había caracterizado hasta ese momento de la vida se consumió ante su impactante presencia. Era altísimo: sentado en el banco del bar sus piernas llegaban al piso cuando las mías se balanceaban sin remedio en el aire. Se disculpó por haber llegado unos minutos después, lo noté nervioso, ¿o tal vez incómodo? Hubo algo al principio que me hizo sentir que no le había ...

Centauros

Algún día vas a entender que no nos toca elegir cómo nos ven los demás. Y que no, los centauros no viven en Oxford.

vos II

Una vez se preguntó si estaba con vos porque quería estar con vos o porque eras lo menos peor. y ese día lo cambió todo.
es desesperantemente familiar irte a dormir llorando, la conocida angustia de la incertidumbre, del sentirse inútil, de sentirse de más, desesperantemente familiar es, una vez más, no pertenecer nunca a ningún plan

palabras

Al final todos somos palabras, las que recuerdan de nosotros, las que cuentan de nosotros. nos definen nuestros actos, sí, pero el discurso es inevitable. embeleza, te convence, te atrapa, pero no te define. aunque seguís cayendo, cada mierda vez estoy hinchada las pelotas de tener que explicarte las cosas, de que no te des cuenta de lo que hace mal, de lo que lastima, ¿siempre lo mismo, viejo? ¿no era que éramos grandes? grandes te quedaron las palabras y a mí me quedó grande la ilusión tan grande como uno de tus buzos la ilusa y así sigo entrando a ver esos comentarios de mierda que sé que me van a hacer mierda porque a lo mejor eso soy adicta a mi sentimiento más común: la miseria. al final capaz solo sé sentirme miserable, porque te elegí sin pensarlo, sin ver que al final vos eras solo eso también: palabras.

Funcional

    Hacía calor, mucho calor, era una de las primeras olas de altas temperaturas de la temporada, Rabia, Altea y Edora caminaban por la playa sin hablar. A lo lejos el mar ronroneaba sereno, reflejando girones anaranjados de la única estrella visible en el cielo. El viento no soplaba, y el aire se sentía en la piel como si el tiempo se hubiese suspendido: denso, viscoso, agobiante. Edora detuvo su andar para contemplar una planta que crecía rebelde en la arena, era la única en varios metros a la redonda, apenas acompañada por unos despeinados yuyos. Rabia se sentó cerca y se tomó las rodillas desnudas con los brazos, mientras observaba al océano devorarse al sol. -. ¿Cómo hacés para funcionar? - Altea miraba a su hermana con los ojos casi desorbitados, estaba de pie y tenía el cuerpo tieso, petrificado. Había vomitado esas palabras irrumpiendo en la tranquilidad del momento casi sin querer, casi sin poder evitarlo. Tenía los puños apretados alrededor de las mangas de su...

La mujer joven

De pie, descalza sobre el rugoso cemento, vestida con un jean holgado y una camisa, combinando con lo que sentía en su interior, la mujer joven respiraba con dificultad. No sabía a dónde dirigirse o si, siquiera, debía moverse. A su alrededor, decenas de figuras marchaban en todas las direcciones, iban y venían, ensimismados. Muchos hablando entre ellos, riendo incluso, pero no con ella. Reconocía sus rostros, su ropa, sus gestos. Estaba su madre, sus hermanos, todos los hombres y mujeres a las que amó y amará. Sus amigos, sus familiares lejanos, los colegas de trabajo, los compañeros de la facultad y de la vida. Todos tenían un plan, todos se veían decididos, mas no la veían a ella. La mujer joven atinó a avanzar pero varios cuerpos le cortaron el paso, sin intención, sólo porque su camino los llevó a eso, distraídos, ensimismados. No podían verla, ni oírla. Ella se llevó un brazo a la cara, e insegura se palpó la piel, la sentía, se sentía. Intentó hablar pero solo le salió un h...

Los dos mejores meses de mi vida. Capítulo 1

  S i me hablás de coordinación te digo que viniste al lugar indicado.  Día 1: En el depto circulaba una vibra gigante de sexo casual. En mi primer noche acá, Fede (amigo hace diez años, con quien compartí demasiadas aventuras, demasiadas fisureadas) y Gala (una piba que conocí dos o tres meses antes de mudarme y con quien conectamos de una forma intensa e increíble) me aseguraron que mi vida mononormada había terminado y, a través de un pseudo ritual en el que me frotaron los brazos (según ellos) me pasa ro n sus energías libidinosas. Aunque excéptica al principio, me sorprendió que funcionara tan bien. Día 3: Fede no cenó en casa. Yo me bajé una app de citas. Me dio vergüenza y la eliminé. Día 5: Me bajé, de nuevo, la app de citas. Tanto Fede como Gala cena ron afuera. Yo me cociné y me puse el pijama, durante la cena, con alguna serie que no recuerdo de fondo, armé mi perfil y eliminé la app. Día 6: Cenamos los tres juntos, miramos una peli. Me fui a la cama...

cuatro meses

      De pelo corto y rubio una mujer se encontraba parada inerte, con una sonrisa ridícula en la cara mientras la otra, de contextura menor, pelo largo y oscuro la observaba desde la puerta. Y no fue cuando la dejó, ni fue en el funeral de su padre sino que fue en el umbral de su propia casa que la mujer de pelo oscuro estalló en furia. -. Y viniste a la puerta de mi casa después de cuatro meses buscando qué exactamente? Vos te viste? Ves lo que sos? Yo no soy la misma persona que era hace cuatro meses, boluda. Y vos me venís a buscar después de CUATRO PUTOS MESES sin ningún tipo de contacto o aviso previo? Pretendiendo qué? Amor? Compasión? Retomar algo que ni siquiera sabemos si existió? Te cagaste en mí y en lo que me pasaba, te re cagaste en mí. Tu cabeza siempre estuvo pensando en vos y hoy estás en la misma, cuatro meses después seguís en esa: viniste hasta mi casa no a buscarme a mí sino a buscarte a vos, a reconectarte con un sentimiento que no estoy dispuest...

histórico

Quiero recordar esto. Ésta sensación en la piel, el calor en el cuerpo y la presión en el pecho. La ropa pegada a mi contorno, el pelo con olor a humo y transpiración. Quiero recordar las mil sonrisas que vi hoy. El abrazo de todos, el estar hermanados. Tu presencia al lado mío que no quiero que se vaya nunca, tus dedos apretando con ansías mi mano. Nuestras gargantas ardiendo mientras gritabamos todo. Mientras dejábamos ir a la angustia, mientras recibíamos con esperanza lo que viene. Quiero recordar esto porque fue histórico . 27/10/19

volver

A veces me pregunto si volver el tiempo atrás arreglaría las cosas. Si haber tenido estabilidad en el pasado supondría tener estabilidad hoy. Si me hubiese convertido en alguien que valiera la pena conocer. El problema es ese sentido de pertenencia que ya no está, ¿o que nunca estuvo? ¿Tendrá que ver con las mudanzas? ¿A qué responde no sentir pertenencia? ¿Será que de verdad no pertenezco a ningún lado? Veo a mis amigos y entiendo en qué contexto se desenvuelve cada uno. Veo a mi familia, a mis hermanos, a mi vieja. Ellos siempre estan juntos, siempre saben a donde volver. Saben a dónde pertenecen. Pero yo siento que siempre estoy boyando. ¿Será que lo elijo así? ¿Será que no armo nido porque así lo quiero? ¿Será que no lo necesito? ¿Será que nadie quiere compartirlo conmigo? Y si volviera el tiempo atrás, ¿hasta dónde lo haría? ¿Qué cambiaría si hay cosas que hoy me inflan el pecho de sentimientos? Evitar el divorcio de mis padres evitaría que nacieran mis her...

v

I could sleep, but when I wake here, you'd still be gone. And you're my air.

gritar

Tengo ganas de gritar. De gritarle a esa mina que se muera. De gritarle a ese flaco que lo odio. De gritarle a mi amiga que la amo. De gritarle a mi viejo que no se vaya. Cada vez que me siento vulnerable es 1992 otra vez. Es 1992 y estoy parada descalza en la vereda de mi casa. Siento el cemento irregular expandiéndose infinito bajo mis pies. Es febrero y hace calor, sobre mis hombros descansa un camisón blanco con vaquitas de San Antonio, que supieron ser rojas y ahora están rosadas, gastadas por el uso. Tengo el pelo revuelto en una maraña, igual que el corazón. Me quedo quieta mientras un auto se aleja, doblando la esquina. Es febrero y faltan tres días para mi cumpleaños, es febrero y también me falta mi papá. Tengo ganas de gritarle a un puñado que me hacen falta. De gritarle a otros que los quiero lejos, y que un poco los odio. Odio odiar, odio estar en este lugar, sentirme vulnerable e impotente. Haber perdido sin poderlo intentar. Ahora es 2018, 20 de noviembre. H...

La mujer mayor

   El sol comenzaba a esconderse en el horizonte, una mujer sentada en el borde de un sillón esperaba con la vista fija en la ventana algo que tal vez no llegue hoy. Con los brazos cruzados sobre sus muslos, parpadeando lentamente, seguía el ritmo de una canción que no estaba escuchando golpeando su pie derecho contra el suelo de madera. Suspiró, un tanto resignada y se sobresaltó cuando la sorprendió el sonido del timbre, la mujer se levantó del sillón en el que se encontraba y caminó hacia la puerta. La abrió sin preguntar quién era que la buscaba. Del otro lado de la puerta, otra mujer, un poco más joven que la primera, le dedicó una sonrisa. Gesto que no coincidía con la expresión de sus ojos. La mujer mayor cerró la puerta cuando su invitada entró a la casa y le indicó a la otra que se siente, con un sólo gesto de su mano. Luego se alejó unos pasos hacia la cocina y puso la pava para el mate, parecían hermanas, parecían conocerse hace tiempo. No necesitaban palabras para...

historias

Algún día la gente va a entender que el amor al final no tenía que doler. Ese día se nos van a terminar las historias.  O van a empezar unas aún mejores.

Valeria I

   Un monitor iluminaba desganado la pequeña habitación. En un archivo de texto casi desértico se leía solo una frase: "Ayer conocí a una chica increíble" . El cursor titilaba expectante tras la misma. Los dedos nudosos de Valeria tamborileaban torpes sobre el teclado. Ella estaba encorvada, con ambos pies sobre la silla, como en cuclillas. Esa posición la ayudaba a pensar, decía, o al menos la ayudaba a mantenerse calma. "Como un pucho", pensó. Se estiró sobre el escritorio y agarró una cigarrera de metal invadida de stickers gastados, la mayoría eran apenas un fantasma de lo que habían sido, el único que se distinguía todavía era uno de una silueta de un gato azul. "Al menos fumás armado" le recordaba Bárbara, su hermana, "pero fumás mucho". Valeria alzó la vista al techo con desdén, abrió la cigarrera, tomó un cigarrillo y lo dejó caer en el escritorio. Con el mouse seleccionó la frase en el archivo y la borró. "La chica que me gusta me i...

Vika

                Viktoria Svenka se detuvo en la línea donde la arboleda delimitaba el territorio y se quedó inmóvil observando hacia la altura, hacia la negrura de la noche, y la inmensidad de las coníferas.                   Casi diez años antes, una pequeña niña rubia caminaba plácidamente por un prado, era primavera y el verde de las hojas era tan embriagador como el perfume de las flores, que habían abierto días atrás. Llevaba en su mano un conejo blanco, su objeto favorito en todo el mundo, según ella misma le había dicho a su madre. Parecía preocupada, cuando tomó asiento sobre la mullida hierba y acomodó al animal de felpa con delicadeza a su lado. -. Quería que lo supieras por mí.- Dijo la niña. Pero el conejo no podía contestarle, con los ojos de vidrio y las orejas rígidas siempre en la misma posición, parecía estar congelado en un único instante.-. Mamá una vez me dijo q...

12

   Continué observando minuciosamente los restos, absorta en mis pensamientos, intentando hilvanar ideas, planes. Intentando de alguna manera escapar de esa situación. Tanto es así que no pude evitar lo que ocurrió a continuación. Simplemente no lo ví.      Un grito de Leona me invitó a voltearme, tres hombres la sacaban de la camioneta como en cámara lenta. Desenfundé la 9mm y gatillé. El seguro estaba puesto. Bajé los brazos para quitarlo. Volví a levantar la vista y el arma. Una figura se recortó ante mí, obstruyendo mi visión. Recuerdo que sólo tenía 12 balas. Era él y yo. Gatillo una vez más. El cuerpo se desarma. 11. Corro los pocos metros que me separaban del vehículo. Gatillo. De las tres figuras que sostenían a mi hermana una cae. 10. Los dos hombres comienzan a correr, con la pequeña en andas. Mis dedos aprietan incesante el frío metal mientras los persigo. 9. Leona grita con desesperación. 8. El sol me ciega pero sigo adelante. 7. 6. Escucho l...

siestita

Llueve y aunque me abrigue son esos días donde te duele hasta el hueso. Llueve y extraño las tardes eternas de mates sentados en la cama, hablando de todo, hablando de nada. Las competencias de fichines, los juegos de mesa, los duelos de magic, probando mazos, haciendonos trampa, provocando al otro para terminar comiéndonos a besos entre risas. Llueve y extraño, pero no te extraño a vos. Extraño el sentimiento, extraño el contexto. Llueve y se me ensucian los anteojos, pero no me los limpio porque no hay nada que quiera ver hoy. Nada que pueda ver. Llueve y camino por la ciudad, perdiéndome en la mirada de los extraños que me miran pero no me ven, que no saben quién soy, qué siento, qué me pasa. Que no les importa. Porque en la calle soy una sombra más. Con el pelo adornado con frizz y la cara con pecas de agua camino medio sin rumbo. Sé a donde voy, lo que no sé si tengo ganas de llegar, o fuerza. O si tiene sentido intentarlo siquiera. Llueve y me inunda ese abrazo, el que...

Los mejores dos meses de mi vida. Capítulo 0.

El sol se oculta tras las nubes hace tres días, desde que llegó ella. Los mejores dos meses de mi vida empezaron en Agosto del 2019 y terminaron hace tres días. Cuando... sí, cuando llegó ella .     Mis viejos flashearon hace 30 años y me pusieron Índiga, sí, con acento en la primer I. Índiga por sensible, extrovertida, Índiga por sensual y carismática. Esperaban un montón y la vida les dio esto: una pseudo artista con mala memoria, poco autoestima e inclinación a las sustancias. Me quieren igual, y me tienen bastante en la cima, pero la verdad es que estoy más bien hecha pija. Nací en Capital y me crié en el conurbano bonaerense, vi más chumbos en vivo que vos en una serie de Tv, me pusieron un arma en la cabeza más de una vez y esa de "si alguien se para en el medio de la calle apuntando al auto vos te agachás y apretás el acelerador" la escuché un montón y la hice un montón. Pero me estoy desviando, evadir temas es uno de mis mayores logros en esta vida...

hermanos

Sabés qué pasa? A mí no me molesta amoldarme. Ni a las mañas, ni a los tiempos del otro. El problema es la dinámica que se generó, bah, perder esa dinámica es el problema. Porque uno viene desde lejos y dejó todo en el camino. Dejé a mi vieja, a mis hermanos, a todos mis amigos. Me encontré acá con ustedes, que hoy los siento mi familia, mis hermanos , y perder esto que tenemos... Los ojos de Gala se llenaron de lágrimas mientras me sostenía la mirada. No quiero perder esto. <3

escondida

a la mañana siempre me gustó levantarme y hacer ruido, como si mi deber fuese despertar al mundo entero. levantar las persianas y poner música, cantar y bailar con la perra. hoy me levanto sigilosa, cierro la puerta de la cocina antes de poner la pava y corro en puntas de pie hasta la pieza para tomar mates. escondida. a la noche siempre volvía con una sonrisa, planeando la cena en mi mente y recapitulando todo lo que les iba a contar a mis amigos. hoy lo hago cabizbaja, llego y voy directo a la pieza a dejar mis cosas o no llego porque armé planes, justo. para zafar. la peor parte de todo esto es esa sensación de no querer volver a tu casa, ese nudo en el estómago, tan desagradable y familiar a la vez.

fragmento de El Incidente, 2013

   Cerró los ojos un instante, cansada y hambrienta de recuerdos. Numerosas grietas decoraban sus párpados, oscuras como sus ojeras. Entre húmedas lágrimas y un incesante temblor en sus dedos la volvió a ver. Leona corría en una plaza, donde el pasto era verde. Se escuchaban hacia los costados decenas de otros niños jugando, con sus barriletes, autos y ositos. Su hermana, de no más de 5 años, corría sonriente hacia ella. "Eva!" exclamó, mientras agitaba su pequeño puño en el aire. "Tengo un regalo para vos". Cuando abrió la mano en ella descansaba una pequeña piedra, perfectamente redonda y gris. Sus suaves dedos rozaron los de su la niña cuando le dejaron la piedra en la mano. Una mano joven y llena de vida, una mano que tenía las uñas mal pintadas. Cuando quiso volver a mirarla Leona estaba flotando en la pileta del patio, salpicando agua a su madre, que intentaba atraparla. Hacia la derecha su padre y preparaba un asado mientras que Tomás, su h...

Fragmento de El Incidente. 2011.

    La noche del incidente de la familia Dávalos el segundo hijo, único varón, regresaba en su auto de la facultad, como cualquier día normal; cuando llegó a la entrada y notó que estaba abierta. Sin dudarlo un segundo saltó del vehículo apenas lo detuvo, sin molestarse en apagar el motor.    Sabía que lo que estaba pasando en el interior e iba a necesitar escapar deprisa; sabía que sus padres estaban adentro, sabía que dormían, sabía que una noche cualquiera hubiera entrado y cenado lo que su madre dedicadamente preparaba cada noche, sólo para él, y se iría a dormir, pero sabía que esa noche no iba a ser, y sabía, también, que Leona escucharía la puerta, como todas las noches, y se levantaría a recibirlo. Rogaba que esa noche no. Desde lo más profundo y puro de su alma rogaba que la niña no hubiera recibido a nadie esa noche. Tomás agarró una pesada barreta del asiento del acompañante y se dirigió con paso decidido al interior del lugar, p...

Tiempo, 2011.

fragmento de Tiempo , 2011.  "Años creyendo en que se cambia, años sabiendo que nadie va a cambiar.  La gente solo cambia de gente .  Y a esta altura vos ya sos un ave de paso.  Nómada sin quererlo deambulás buscando algo que por definición no vas a recibir. Si das no recibís, sólo te piden. Si das no recibís, sólo te piden.  Quienes no, te exigen.  Perdonás, olvidás y seguís dando..  Te vas a cansar, si, de ése. Pero atrás, antes o después, va a venir otro..  y el circo va a volver a alzarse  y a armar un nuevo número,  no tan nuevo."

17:25

07:08 - Me desperté sin necesidad de un despertador. 7:15 - Intenté volver a dormir. 7:28 - Sin éxito. 8:11 - Descolgué ropa de la terraza. 8:32 - Me preparé el desayuno. 9:07 - Limpié mi cuarto y parte de la cocina. 10:12 -  Salí a comprar cosas para el almuerzo. 11:02 - Amasamos, cortamos el hicimos hummus con mi rommate. 12:34 - Me bañé y lloré un poco. 12:48 - Me sequé y planché el pelo. 13:03 - Saqué a las perras. 13:54 - Almorzamos. 14:12 - Estaba un poco ebria. 15:43 - Levanté la mesa, lavé los platos y limpié toda la cocina. 16:38 - Preparé los tuppers para la noche y planeé que verga iba a hacer de mi vida. 17:25 - Me senté en la cama, apoyé la cabeza contra la pared y lloré. Otra vez.