La mujer mayor
El sol comenzaba a esconderse en el horizonte, una mujer sentada en el borde de un sillón esperaba con la vista fija en la ventana algo que tal vez no llegue hoy. Con los brazos cruzados sobre sus muslos, parpadeando lentamente, seguía el ritmo de una canción que no estaba escuchando golpeando su pie derecho contra el suelo de madera. Suspiró, un tanto resignada y se sobresaltó cuando la sorprendió el sonido del timbre, la mujer se levantó del sillón en el que se encontraba y caminó hacia la puerta. La abrió sin preguntar quién era que la buscaba. Del otro lado de la puerta, otra mujer, un poco más joven que la primera, le dedicó una sonrisa. Gesto que no coincidía con la expresión de sus ojos. La mujer mayor cerró la puerta cuando su invitada entró a la casa y le indicó a la otra que se siente, con un sólo gesto de su mano. Luego se alejó unos pasos hacia la cocina y puso la pava para el mate, parecían hermanas, parecían conocerse hace tiempo. No necesitaban palabras para comunicarse órdenes situaciones.
La mujer joven se sacó los zapatos, unos borcegos demasiado abrigados para el clima que estaban viviendo. Los dejó en el piso cerca de la puerta y se recostó en el sillón, sin esperar a que la otra termine la infusión comenzó a hablar.
La mujer joven se sacó los zapatos, unos borcegos demasiado abrigados para el clima que estaban viviendo. Los dejó en el piso cerca de la puerta y se recostó en el sillón, sin esperar a que la otra termine la infusión comenzó a hablar.
-. Me cuesta escribir ficción.- Dijo, casi vomitándolo. Suspiró profundamente y continuó-. Hace dos meses que no puedo encontrarme con mis personajes. Valeria no está. Lilian no está. Nova no está.
-. A Nova la mataste.- Interrumpió la mayor, mientras se acercaba a la mesa con un mate, lo apoyó sobre la misma y regresó a la cocina.
-. Bueno, igual.- Graznó la invitada, levemente ofuscada-. Me resultaba sencillo y hasta familiar ir y volver en su línea de tiempo, a cuando estaba bien con Nico incluso.
-. Amo que le digas Nico--
-. Callate.- La mayor obedeció-. Mi punto es que ahora no la encuentro, no la siento cerca.
-. ¿No será que ahora tenés cosas más importantes?
-. ¿Más importantes que conectarme conmigo?
-. A lo mejor ahora que estás bien no necesitás desdoblarte en estos personajes para canalizar, antes te era más fácil inventarte una ficción para lidiar con tu día a día.- La mujer mayor apagó el fuego y vertió el contenido de la pava en un termo de color gris, bastante genérico-. Pensá en cómo siempre Lilian se peleaba con Steve, Valeria se debatía entre Clara y Rodrigo y Nova vivía agonizando por... Nicolás.- Sonrió sin que la otra lo viera-. Ahora es más fácil analizar tu realidad porque es la que vos elegiste y sólo depende de vos. De nuevo, no necesitás desdoblarte.
-. ¿Y si tiene que ver con que ahora tengo problemas reales?
-. ¿La depresión no es un problema real para vos?- La mujer mayor se acercó al sillón sin sentarse, arrastró una silla y un banquito cerca-. Fantasear con suicidarte me parece bastante más real que un trabajo que no te gusta o te da poca plata.- Dejó el termo sobre el banquito y cebó un mate para su invitada.-. Ojo que está caliente.- La mujer más joven se incorporó en el sillón y tomó el mate, le dio un sorbo tímido y pensó que no estaba tan caliente, le preocupó imaginar que con el tiempo su sensibilidad fuera a cambiar.
-. Es verdad.- Asumió devolviendo el mate-. Creo que lo que me da miedo es no tenerlo claro.
-. Algún día te vas a acostumbrar a no catalogar todo, no todo es bueno o malo, no todos son sensibles o insensibles, tibios o intensos.- La mujer joven miraba hacia el techo, impaciente -. Y no saber qué te pasa es normal, que no te desespere, te estás autodescubriendo, de nuevo. Cambiaste y vas a seguir cambiando, permitite ser espectadora de tu propia vida también.- La mujer mayor se cebó un mate y lo tomó, esperando que esas ideas se asentaran en la cabeza de su invitada.
-. Es que me da miedo perderme, estuve mucho tiempo sin saber a dónde iba, atrapada por los miedos. Mis personajes, de alguna manera me ayudaban a apuntalarme, a aferrarme a mí misma.
-. Y sin embargo con los años todos fueron muriendo. Lissy fue tu infancia, Hannah, Nat y Ryomou tu adolescencia. Marryllan y Shizuka el principio de tu madurez. Valeria, Nova y Lilian tu vida adulta. Capaz esto no significa dejar de ficcionar sino encontrar nuevos personajes, crear nuevos personajes con los que identificarte. ¿No hubo impaces antes entre el fin de un personaje y el nacimiento de otro?
-. Siempre hubo impaces. Entre una y otra.
-. Ahí tenés, ¿y si es eso?
-. ¿Y si es eso?.- Repitió la invitada mientras aceptaba otro mate. Compartieron la bebida en silencio un buen rato, mientras miraban hacia la ventana. Ambas pensativas.-. ¿Y si me equivoco?
-. Y si te equivocás volvés a empezar. Siempre volvés a empezar.
-. Hmm.
-. Siempre podés venir a verme también. Hace años venís.
-. Sí, se siente seguro, aunque cada vez vengo menos.- La mujer mayor estiró el brazo y tomó con fuerza la mano de la menor. No hizo falta decir más.
-. Se está haciendo tarde.
-. Lo sé. Vine tarde hoy.- Se excusó-. Cada vez vengo con menos tiempo.
-. Espero vengas mañana.- La mujer más joven bajó la vista, tenía los hombros hundidos y parecía derrotada-. Podés venir cada vez que lo necesites, ¿sabés?
-. Sí, lo se. Solo que.. Espero no necesitarlo todo el tiempo.
-. Entonces espero que esta sea la última vez que nos veamos.
-. A Nova la mataste.- Interrumpió la mayor, mientras se acercaba a la mesa con un mate, lo apoyó sobre la misma y regresó a la cocina.
-. Bueno, igual.- Graznó la invitada, levemente ofuscada-. Me resultaba sencillo y hasta familiar ir y volver en su línea de tiempo, a cuando estaba bien con Nico incluso.
-. Amo que le digas Nico--
-. Callate.- La mayor obedeció-. Mi punto es que ahora no la encuentro, no la siento cerca.
-. ¿No será que ahora tenés cosas más importantes?
-. ¿Más importantes que conectarme conmigo?
-. A lo mejor ahora que estás bien no necesitás desdoblarte en estos personajes para canalizar, antes te era más fácil inventarte una ficción para lidiar con tu día a día.- La mujer mayor apagó el fuego y vertió el contenido de la pava en un termo de color gris, bastante genérico-. Pensá en cómo siempre Lilian se peleaba con Steve, Valeria se debatía entre Clara y Rodrigo y Nova vivía agonizando por... Nicolás.- Sonrió sin que la otra lo viera-. Ahora es más fácil analizar tu realidad porque es la que vos elegiste y sólo depende de vos. De nuevo, no necesitás desdoblarte.
-. ¿Y si tiene que ver con que ahora tengo problemas reales?
-. ¿La depresión no es un problema real para vos?- La mujer mayor se acercó al sillón sin sentarse, arrastró una silla y un banquito cerca-. Fantasear con suicidarte me parece bastante más real que un trabajo que no te gusta o te da poca plata.- Dejó el termo sobre el banquito y cebó un mate para su invitada.-. Ojo que está caliente.- La mujer más joven se incorporó en el sillón y tomó el mate, le dio un sorbo tímido y pensó que no estaba tan caliente, le preocupó imaginar que con el tiempo su sensibilidad fuera a cambiar.
-. Es verdad.- Asumió devolviendo el mate-. Creo que lo que me da miedo es no tenerlo claro.
-. Algún día te vas a acostumbrar a no catalogar todo, no todo es bueno o malo, no todos son sensibles o insensibles, tibios o intensos.- La mujer joven miraba hacia el techo, impaciente -. Y no saber qué te pasa es normal, que no te desespere, te estás autodescubriendo, de nuevo. Cambiaste y vas a seguir cambiando, permitite ser espectadora de tu propia vida también.- La mujer mayor se cebó un mate y lo tomó, esperando que esas ideas se asentaran en la cabeza de su invitada.
-. Es que me da miedo perderme, estuve mucho tiempo sin saber a dónde iba, atrapada por los miedos. Mis personajes, de alguna manera me ayudaban a apuntalarme, a aferrarme a mí misma.
-. Y sin embargo con los años todos fueron muriendo. Lissy fue tu infancia, Hannah, Nat y Ryomou tu adolescencia. Marryllan y Shizuka el principio de tu madurez. Valeria, Nova y Lilian tu vida adulta. Capaz esto no significa dejar de ficcionar sino encontrar nuevos personajes, crear nuevos personajes con los que identificarte. ¿No hubo impaces antes entre el fin de un personaje y el nacimiento de otro?
-. Siempre hubo impaces. Entre una y otra.
-. Ahí tenés, ¿y si es eso?
-. ¿Y si es eso?.- Repitió la invitada mientras aceptaba otro mate. Compartieron la bebida en silencio un buen rato, mientras miraban hacia la ventana. Ambas pensativas.-. ¿Y si me equivoco?
-. Y si te equivocás volvés a empezar. Siempre volvés a empezar.
-. Hmm.
-. Siempre podés venir a verme también. Hace años venís.
-. Sí, se siente seguro, aunque cada vez vengo menos.- La mujer mayor estiró el brazo y tomó con fuerza la mano de la menor. No hizo falta decir más.
-. Se está haciendo tarde.
-. Lo sé. Vine tarde hoy.- Se excusó-. Cada vez vengo con menos tiempo.
-. Espero vengas mañana.- La mujer más joven bajó la vista, tenía los hombros hundidos y parecía derrotada-. Podés venir cada vez que lo necesites, ¿sabés?
-. Sí, lo se. Solo que.. Espero no necesitarlo todo el tiempo.
-. Entonces espero que esta sea la última vez que nos veamos.
La mujer mayor besó la frente de su invitada, antes de que volteara camino al ascensor. La mejor se acercó a la enorme puerta de metal y presionó el botón para llamarlo, cuando la puerta de este se abrió invitándola a subirse, por un instante, vio en el reflejo de su interior su cara junto a la de la mujer mayor, y en ese instante, justo antes de que esta cerrara la puerta creyó ver un enorme parecido en sus rostros. Los mismos ojos y la misma boca, separadas por el paso del tiempo, no más. Noches enteras había pasado en la casa de la mujer y nunca le había preguntado el nombre siquiera. Pero en ese instante supo con seguridad que se llamaba igual que ella.
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