Un poco

Anoche llegué a casa conteniendo mi angustia.

Entré y mis compañeros de piso preguntaron: "Qué te pasa?" Imaginate lo que habrá sido mi cara para que la oración empiece así.

Dejé la mochila en el sillón y dije "Nada, la vida. Todo. No me quiero ir." Me dirigí cabizbaja a la cocina evitando encontrarme con los ojos de nadie, para no llorar.

Aunque, al lado de la hornalla, sí lloré un poco, pero no me vieron.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Dragones

Y cómo.

Aterrada