Dos segundos.
Estoy sentada en mi cama. Que no es mi cama.
Escondida en mi habitación. Que no es mi habitación.
Iluminada solo por mi velador. Que no es mi velador.
En menos de una semana mi vida va a haber cambiado por completo. Una vez más, en dos meses.
¿Qué puedo hacer con todo esto? ¿A dónde voy a ir a parar?
Me encuentro parada en ese punto de inflexión en el que no sé si este es el principio de algo increíble o si delante mío solo hay abismo. Hoy se siente como un abismo.
Hace dos meses tenía contención y seguridad. Contención que no era contención y ¿seguridad? Solo me pertenecía la seguridad de saber que estaba haciendo todo mal.
¿Me desespera esto? Sin lugar a dudas.
No es la muerte de nadie, no.
Aunque posiblemente sea la muerte de una gran etapa.
No le tengo miedo a la muerte, lo que me aterra es no tener el control.
Aunque, después de todo, el control siempre fue una ilusión.
Tu vida puede cambiar para siempre en dos segundos.
Podés decidir mudarte en dos segundos.
Podés recibir una propuesta de laburo en dos segundos.
Podés enamorarte en dos segundos.
Podés derrumbarte en dos segundos.
Estoy sentada en mi cama. Que no es mi cama.
Y tengo unas ganas de llorar. Que sí son mías.
Escondida en mi habitación. Que no es mi habitación.
Iluminada solo por mi velador. Que no es mi velador.
En menos de una semana mi vida va a haber cambiado por completo. Una vez más, en dos meses.
¿Qué puedo hacer con todo esto? ¿A dónde voy a ir a parar?
Me encuentro parada en ese punto de inflexión en el que no sé si este es el principio de algo increíble o si delante mío solo hay abismo. Hoy se siente como un abismo.
Hace dos meses tenía contención y seguridad. Contención que no era contención y ¿seguridad? Solo me pertenecía la seguridad de saber que estaba haciendo todo mal.
¿Me desespera esto? Sin lugar a dudas.
No es la muerte de nadie, no.
Aunque posiblemente sea la muerte de una gran etapa.
No le tengo miedo a la muerte, lo que me aterra es no tener el control.
Aunque, después de todo, el control siempre fue una ilusión.
Tu vida puede cambiar para siempre en dos segundos.
Podés decidir mudarte en dos segundos.
Podés recibir una propuesta de laburo en dos segundos.
Podés enamorarte en dos segundos.
Podés derrumbarte en dos segundos.
Estoy sentada en mi cama. Que no es mi cama.
Y tengo unas ganas de llorar. Que sí son mías.
Comentarios
Publicar un comentario