25-9
Anoche se murió un amigo. De un momento al otro dejó de existir, su corazón dejó de latir, sus sueños ya no se iban a cumplir; ya no vamos a reirnos diez veces del mismo chiste y todo lo que tenía para decir y no te dije, me lo voy a tener que guardar.
Porque estábamos distanciados hace rato, aunque te pensara tan seguido como siempre.
¿Qué tanto sentido tenía hoy habernos distanciado por pavadas? ¿Cuánto pesaba un partido político en el amor que nos teníamos? Demasiado como para no haber dejado el orgullo de lado, no lo suficiente como para que tu partida no me desgarrara el ser.
Miro hacia atrás y me acuerdo de tu risa, de las tardes de videojuegos y maldades, del miedo que le teníamos a la facu. Del miedo que le teníamos a morirnos. Y te adelantaste.
Me acuerdo de los cumpleaños, los tuyos, los míos y los de tu mamá, que siempre estuvo al pie del cañón, para vos y para nosotros, porque fuimos sus hijos también, por un rato.
Me gustaría tener un minuto para decirte que no te olvidé, que nunca dejé de quererte y que perdón, por no haber ido esa vez a verte, o no haberte invitado al cine, o no haber pasado después del laburo por tu casa. Me gustaría tener un minuto, o medio, o un segundo. No para expiar culpas, porque con ellas voy a tener que aprender a tomar el té, sino para que supieras que fuiste muy importante para mí. Que cambiaste mi vida en muchos niveles y teñiste mil tardes grises de colores. Y para que sepas también que te perdono, por si alguna vez me lastimaste. Los dos siempre supimos que fue sin querer.
Que inmortales nos creemos a veces, seguros de que no nos va a tocar. Tan ensimismados en el día a día, en el laburo, en la facu, en pagar la luz y el gas, que nos olvidamos de lo más importante. Que es amar.
Anoche se murió un amigo. Yo venía de un mes de mierda, de una fecha de mierda que me había estigmatizado hace años. Este año comencé a pensar que el tiempo había empezado a ser suave conmigo, pero anoche se murió un amigo y se llevó con él una parte de mí.
Espero aprender de esto a no guardarme los abrazos, los besos ni todas las palabras lindas que tengo para compartir.
Espero que esa lección, algún día, la aprendamos todos.
Te adoro Fabi. 25/9/19
Porque estábamos distanciados hace rato, aunque te pensara tan seguido como siempre.
¿Qué tanto sentido tenía hoy habernos distanciado por pavadas? ¿Cuánto pesaba un partido político en el amor que nos teníamos? Demasiado como para no haber dejado el orgullo de lado, no lo suficiente como para que tu partida no me desgarrara el ser.
Miro hacia atrás y me acuerdo de tu risa, de las tardes de videojuegos y maldades, del miedo que le teníamos a la facu. Del miedo que le teníamos a morirnos. Y te adelantaste.
Me acuerdo de los cumpleaños, los tuyos, los míos y los de tu mamá, que siempre estuvo al pie del cañón, para vos y para nosotros, porque fuimos sus hijos también, por un rato.
Me gustaría tener un minuto para decirte que no te olvidé, que nunca dejé de quererte y que perdón, por no haber ido esa vez a verte, o no haberte invitado al cine, o no haber pasado después del laburo por tu casa. Me gustaría tener un minuto, o medio, o un segundo. No para expiar culpas, porque con ellas voy a tener que aprender a tomar el té, sino para que supieras que fuiste muy importante para mí. Que cambiaste mi vida en muchos niveles y teñiste mil tardes grises de colores. Y para que sepas también que te perdono, por si alguna vez me lastimaste. Los dos siempre supimos que fue sin querer.
Que inmortales nos creemos a veces, seguros de que no nos va a tocar. Tan ensimismados en el día a día, en el laburo, en la facu, en pagar la luz y el gas, que nos olvidamos de lo más importante. Que es amar.
Anoche se murió un amigo. Yo venía de un mes de mierda, de una fecha de mierda que me había estigmatizado hace años. Este año comencé a pensar que el tiempo había empezado a ser suave conmigo, pero anoche se murió un amigo y se llevó con él una parte de mí.
Espero aprender de esto a no guardarme los abrazos, los besos ni todas las palabras lindas que tengo para compartir.
Espero que esa lección, algún día, la aprendamos todos.
Te adoro Fabi. 25/9/19
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