Entradas

Mostrando las entradas de septiembre, 2019

17:25

07:08 - Me desperté sin necesidad de un despertador. 7:15 - Intenté volver a dormir. 7:28 - Sin éxito. 8:11 - Descolgué ropa de la terraza. 8:32 - Me preparé el desayuno. 9:07 - Limpié mi cuarto y parte de la cocina. 10:12 -  Salí a comprar cosas para el almuerzo. 11:02 - Amasamos, cortamos el hicimos hummus con mi rommate. 12:34 - Me bañé y lloré un poco. 12:48 - Me sequé y planché el pelo. 13:03 - Saqué a las perras. 13:54 - Almorzamos. 14:12 - Estaba un poco ebria. 15:43 - Levanté la mesa, lavé los platos y limpié toda la cocina. 16:38 - Preparé los tuppers para la noche y planeé que verga iba a hacer de mi vida. 17:25 - Me senté en la cama, apoyé la cabeza contra la pared y lloré. Otra vez.

Soñé con vos

Anoche soñé con vos y fue un sueño re común. Si vale decirle común a eso de llenarnos la cara de sonrisas y el cuerpo de abrazos. A eso que nos sale tan bien y tan natural. Anoche soñé con vos, y aunque fue un sueño re común y aunque solo fue un sueño, mi día arrancó muy distinto. 🖤

Sentir

A veces te miro a los ojos y me pregunto si te das una idea de lo que me pasa con vos. Que cada vez que te miro me siento como en casa. Que estar juntos, aún cuando todo lo demás está mal, se siente bien . Aún cuando el futuro se vea incierto, aún cuando todo mi alrededor se desmorona. Estar con vos se siente seguro. Es como flotar en una de esas carpas improvisadas que hacíamos con los almohadones del sillón, cuando a la noche teníamos miedo. Flotar en una carpa con una literna, abrazados, mientras todo alrededor se desmorona. No quiero decirte todo esto porque no siento que las palabras alcancen, me alcanza a mí con hacértelo sentir.

25-9

Anoche se murió un amigo. De un momento al otro dejó de existir, su corazón dejó de latir, sus sueños ya no se iban a cumplir; ya no vamos a reirnos diez veces del mismo chiste y todo lo que tenía para decir y no te dije, me lo voy a tener que guardar.  Porque estábamos distanciados hace rato, aunque te pensara tan seguido como siempre.   ¿Qué tanto sentido tenía hoy habernos distanciado por pavadas? ¿Cuánto pesaba un partido político en el amor que nos teníamos? Demasiado como para no haber dejado el orgullo de lado, no lo suficiente como para que tu partida no me desgarrara el ser. Miro hacia atrás y me acuerdo de tu risa, de las tardes de videojuegos y maldades, del miedo que le teníamos a la facu. Del miedo que le teníamos a morirnos. Y te adelantaste. Me acuerdo de los cumpleaños, los tuyos, los míos y los de tu mamá, que siempre estuvo al pie del cañón, para vos y para nosotros, porque fuimos sus hijos también, por un rato. Me gustaría tener un minuto para d...

La muñeca

Sentada en un estante, a la vista de todos (pero no al alcance) se encontraba. Vestida de gasa y tul. Con el cabello largo y oscuro, opuesto a su tez, opuesta y delicada combinación. Un rostro armoniosamente esculpido reflejaba a través de dos ojos verdes profunda y eterna tristeza. Todos dedicaban algunos instantes de su tiempo en observarla. Algunos por única vez, otros se atrevían a regresar. Uno entró a la tienda y decidió comprarla, parecía encantado. El tiempo lo obligó a dejarla ir, y nunca más pudo sostenerla entre sus brazos. Una vez por su cuenta la pobre muñeca se sintió sola y desprotegida, pero aún así se negó a regresar. De lo contrario no lo hubiera conocido a él. Un mes logró pintar en su rostro el edén, en un día el lienzo se rasgó, dejando atrás una obra que jamás concluiría y la acompañaría para siempre. A la deriva una vez más fue dada de caza por un nuevo seguidor, que a fuerza de elogios y sinceridades sugirió miedo, y la muñeca recurrió a la antigua ...

Un poco

Anoche llegué a casa conteniendo mi angustia. Entré y mis compañeros de piso preguntaron: "Qué te pasa?" Imaginate lo que habrá sido mi cara para que la oración empiece así. Dejé la mochila en el sillón y dije "Nada, la vida. Todo. No me quiero ir." Me dirigí cabizbaja a la cocina evitando encontrarme con los ojos de nadie, para no llorar. Aunque, al lado de la hornalla, sí lloré un poco, pero no me vieron.

vos

    No me preocupe las veces que quise dormir con alguien para no dormir sola.  Me preocupó que, de repente,  ya no quería dormir con alguien , yo quería dormir con vos .

Manchi

Tengo atoradas en la garganta palabras que no puedo decir. ¿Cómo carajos es que llegué a acá? No tengo la más mínima idea. Bueno, en realidad sí. Puesto que todos los sucesos fueron lógicos y causales, ¿Qué? ¿Que si los vi venir? ¿Que si podría haber predicho esto? No tiene ningún tipo de sentido gastar energía en plantear esto ahora, ¿no? Me siento delante del teclado y vomito incoherencias, vomito colores, momentos, sensaciones; ese vacío en el pecho que a la vez es un nudo. Recorro con la memoria todas las veces en las que el teclado fue mi única fuente de descarga. Las palabras se agolpan, los motivos se agolpan, pero no sale ninguno. ¿Por qué no puedo decir cómo me siento? ¿Por qué no puedo pedir ayuda? Porque ya va a pasar, porque ¿para qué joder a los demás? Si cada uno tiene sus problemas ya, yo no quiero ser uno más. En algún momento de estos treinta años asumí que compartir mis angustias era un problema para los demás. Y lo intento, pero a veces sé que me llevo mejor con ...

Dos segundos.

Estoy sentada en mi cama. Que no es mi cama. Escondida en mi habitación. Que no es mi habitación. Iluminada solo por mi velador. Que no es mi velador. En menos de una semana mi vida va a haber cambiado por completo. Una vez más, en dos meses. ¿Qué puedo hacer con todo esto? ¿A dónde voy a ir a parar? Me encuentro parada en ese punto de inflexión en el que no sé si este es el principio de algo increíble o si delante mío solo hay abismo. Hoy se siente como un abismo. Hace dos meses tenía contención y seguridad. Contención que no era contención y ¿seguridad? Solo me pertenecía la seguridad de saber que estaba haciendo todo mal. ¿Me desespera esto? Sin lugar a dudas. No es la muerte de nadie, no. Aunque posiblemente sea la muerte de una gran etapa. No le tengo miedo a la muerte, lo que me aterra es no tener el control. Aunque, después de todo, el control siempre fue una ilusión. Tu vida puede cambiar para siempre en dos segundos. Podés decidir mudarte en dos segundos . ...

El mensaje.

Al final , casi sin pensarlo, le mandé el mensaje. Y me pregunté si se habría sonrojado, si habría sentido ese calor en el pecho. Si se habría acordado de mi perfume y del calor de mi cuerpo contra el suyo. Me pregunté si me respondería algo igual. Si redoblaría la apuesta. O si, tal vez le había dado exactamente lo mismo.

Enough

-. Qué? Esto no es lo suficientemente mágico para vos? .- Lautaro se llevaba las manos a la cabeza mientras ella evitaba mirarlo.-. Qué verga estás haciendo? Si estamos bien, estamos más que bien, estamos genial. Ni siquiera te estoy planteando que dejes de ver a otra gente, pero esto.- Golpeó la mesa con la mano-. ESTO es un acto de auto sabotaje.- Lautaro inhaló con dificultad y alzó la vista al techo, intentando en vano contener las lágrimas.-. Decime que no te querés quedar, que no sos feliz conmigo, que no somos felices juntos, que no somos geniales juntos. Que no te reís conmigo, que yo no te entiendo y no te contengo así como vos me entendés y me contenés a mí.- Lautaro se dejó caer en la silla mientras ella se mantenía inmóvil en la suya. No lloraba, no lo miraba ni lo contradecía. Ella solo lo escuchaba descargarse. Y para él eso era de lo peor.-. La puta madre, boluda. Siempre p...

Me muero.

¿Cómo te explico que me gustás tanto? Si cada vez que te escribo se me atoran las palabras, por miedo, por certeza. Por miedo a lo que pueda pasar, por certeza de que no va a pasar nada. Nada de lo que quiero yo al menos. ¿Cómo te explico que quiero sacarte de adentro? Si cada vez que vos me escribís un poco me muero.

Adiós, parte segunda.

-. ¡NICOLÁS!    Nova terminó de subir la escalera y se sostuvo en pie. Con la katana aún en su mano derecha. Regular la respiración le era dificultoso, pero sabía que él no estaba ansioso por pelear. También sabía que no iba a intentar convencerla siquiera, ambos estaban seguros de eso. Él sólo volteó y se acercó caminando. Nova lo esperó, afirmó la katana en sus manos, deseosa, determinante. Y, sin más, la soltó; con un ruido sordo el metal impactó en el suelo de piedra y se deslizó por los escalones, quedando varios metros atrás. Cuando Nicolás estuvo cerca la chica se abalanzó sobre sus brazos, él beso su frente, besó su mejilla y encontró su boca.  El tiempo se detuvo en un instante que les pareció eterno, en un instante en el que ambos hubiesen elegido vivir para siempre. Con los brazos alrededor de su cuerpo él alejó su rostro para mirarla, ella hizo lo propio. Y cuando sus ojos grises se posaron en los de él lo supo, recordó las palabras de Adrián y lo supo. "Esta ...

O no?

   Recostadas sobre sus espaldas miraban el cielorraso sin mirar. Valeria recorría el cuello de Clara con un dedo, con convicción pero suave. Como en una danza entre la mandíbula y la clavícula de la mujer. Clara tenía ambos brazos cruzados sobre el abdomen, pero jugaba con una de las piernas de Valeria con su pie izquierdo. -. Pensé que no ibas a venir.- Comenzó Clara, con apenas un hilo de voz. -. Estoy acá, no?.- Valeria la miró pero ella no le devolvió la mirada, sus ojos estaban clavados en el techo, como si supiera que mirarla a los ojos iba a hacerla perder la compostura.-. Te mentí ayer, no salí con amigues, salí con un tipo.-. Clara no emitió sonido.-. Quería ver si me podía olvidar de vos un rato, dejar de tenerte encerrada en mi cabeza como si la vida no se tratara de nada más. Me da miedo esto, la verdad, es todo tan rápido, tan fuerte y tan lindo que- -. Y cómo estuvo?- Interrumpió Clara entre un berrinche y un puchero. -. Estoy acá.- Valeria se puso de co...

Arder

-. ¿Te vas a ir?     Sentada en el piso frente al hogar tímidamente encendido, de espaldas a él, la chica susurró cuatro palabras, lo suficientemente fuerte como para que él las oyera, lo suficientemente suave para que no le dolieran. Aunque sí dolían. Nova tenía la capacidad de mantener la compostura aunque su interior se sintiera en llamas, cada fibra de su cuerpo sentía dolor, el dolor inexplicable de la pérdida, la desesperación de entender que él se estaba escapando de sus manos, el vacío de saber que ya no había lugar para ella en sus abrazos. Se ahogaba en el dolor y se quemaba al mismo tiempo, pero con la mirada sostenida en el fuego mantenía su temple intacto. Nicolás dio un paso adelante, hacia ella; tenía las manos en los bolsillos, las sacó en un gesto de arrojo y las devolvió a su lugar. ¿Qué sentido tenía engañarla? Si había estado dos pasos delante suyo cada vez, Nova sabía que él había tomado una decisión, que ante todas las posibilidades esa era la que ha...

Y ya.

   Victorio me ama, y ya. Se alegra al verme, y ya. Daría todo por mí, y ya.    Sin esperar nada a cambio, sin peros ni condiciones.    En los humanos todo es muy distinto, los humanos saben mentir, saben jugar con otros, y a muchos les gusta hacerlo. No los entendía del todo, no nos entiendo.    Y posiblemente nunca lo haga. Hace poco me obligué a volver a escribir, o fue al revés y la escritura me obligó a expresarme? Revisando textos viejos encontré ese, de hace tres años, que hablaba de las diferencias entre las relaciones humanas y las relaciones con los perros. Y cité a Victorio. Hace tres años Victorio me amaba, hace tres años Victorio estaba vivo. Hace tres años lloraba la muerte de Chandra, no más. Pero la otra mitad de mi corazón todavía la tenía Torio. Hoy siento que ya no tengo ni alma, ni fuerzas, ni ganas. Y me da miedo que sea así para siempre, y ya.

Adiós

Nicolás se encontraba solo en su oficina, todos se habían retirado a sus habitaciones, los esperaba una noche sin dormir, una noche larga, no sabía si repasar el plan o recostarse, cuando la puerta rechinó a sus espaldas. El joven volteó para ver a Nova cerrarla. Nova, con el pelo blanco revuelto sobre sus hombros. Nova, quien apenas iba vestida con una camisa. Nova, con el rostro lleno de pecas enrojecido, se acercó a él sin que pudiera mover un músculo y lo besó. Las manos de la chica se aferraron con fuerza a su espalda y comenzaron a recorrerla, él solo atinó a enredar sus dedos en el pelo de ella. Podía sentir el calor de su pecho contra el suyo, el aliento contra su cuello mientras sus finos dedos desabotonaban su camisa. Nova tenía una facilidad impresionante para desvestirlo, cosa que a Nico jamás le había molestado. La chica recorrió el torso de él mientras continuaba recorriendo su cuello con los labios, sus cuerpos se movían como si fueran uno, como si todo esto hubiese sido...