Papá
Papá estaba amarillo, y estaba frío. Parecía desinflado. Tenía los ojos pegados, la boca tapada con una gasa.
Papá estaba acostado y yo estaba parada en el medio de la sala del hospital, que alrededor mío parecía gigante, yo estaba parada ahí, y estaba muerta, igual que él.
Papá estaba acostado y yo estaba parada en el medio de la sala del hospital, que alrededor mío parecía gigante, yo estaba parada ahí, y estaba muerta, igual que él.
Hoy me despertó el ringtone de mi teléfono y aunque hace años que lo uso en silencio, hace veinte días que lo tengo con sonido a todas horas. Me despertó y lo supe, pensé en no contestar pero contesté. Y escuché lo peor.
Como pude me cambié y vine. Y fuimos juntas a la clínica. Y pasamos a verte.
Parecías dormido, pero no estabas dormido.
Parecía que en cualquier momento ibas a despertar, pero solo eran mis ganas.
Parecía que en cualquier momento ibas a despertar, pero solo eran mis ganas.
Me despedí, nos despedimos. Aunque para mí despedirme de vos fueron esas veces que me dijiste que también me amabas. Esto no tiene nombre.
Extraño escuchar tu risa estridente.
Hasta extraño tus enojos.
Hasta extraño tus enojos.
Cada vez que me enfrenté a la muerte de algún ser querido lo hice con dolor, con un nudo en el pecho que prometía no soltarme nunca. Hoy el dolor se presenta de manera distinta, en el pecho tengo un vacío. Como si me hubiesen sacado una parte. Una que sé que no va a volver.
Me considero una persona práctica, siempre intento buscar la solución, y lo que más me dolió de esto es que no tiene solución. Me vas a hacer falta siempre y para siempre.
Cuando me fui a vivir al sur me dijiste que si alguna vez me sentía mal, si alguna vez te extrañaba, mire a las tres marías en el cielo, que vos ibas a estar mirándolas también.
Hoy las estrellas dejaron de tener sentido para mí.
Qué sentido tiene ahora levantar la vista, si sé que ya no estás del otro lado?
Hoy las estrellas dejaron de tener sentido para mí.
Qué sentido tiene ahora levantar la vista, si sé que ya no estás del otro lado?
Durante muchos años pensé que te había perdido cuando hace casi 30 años te fuiste de casa.
Tengo ganas de gritar.
Es 1992 y estoy parada descalza en la vereda de mi casa. Siento el cemento irregular expandiéndose infinito bajo mis pies. Es febrero y hace calor, sobre mis hombros descansa un camisón. Tengo el pelo revuelto en una maraña, igual que el corazón. Me quedo quieta mientras un auto se aleja, doblando la esquina.
Y tengo ganas de gritar.
Es febrero y faltan tres días para mi cumpleaños. Hoy es abril, pasaron más de veinte años y todavía quiero gritar, porque ya no faltan tres días para mi cumpleaños, pero sí me falta mi papá.
Tengo ganas de gritar.
Es 1992 y estoy parada descalza en la vereda de mi casa. Siento el cemento irregular expandiéndose infinito bajo mis pies. Es febrero y hace calor, sobre mis hombros descansa un camisón. Tengo el pelo revuelto en una maraña, igual que el corazón. Me quedo quieta mientras un auto se aleja, doblando la esquina.
Y tengo ganas de gritar.
Es febrero y faltan tres días para mi cumpleaños. Hoy es abril, pasaron más de veinte años y todavía quiero gritar, porque ya no faltan tres días para mi cumpleaños, pero sí me falta mi papá.
Tengo ganas de gritarle al destino que lo odio.
De gritarle a mis hermanos que los amo.
Y de gritarle a mi viejo que no se vaya.
De gritarle a mis hermanos que los amo.
Y de gritarle a mi viejo que no se vaya.
En esos veinte años nos separamos y nos volvimos a encontrar, nos peleamos, me enojé y te enojaste vos.
Me llena el corazón de paz saber que al menos los últimos los compartimos, que nos dijimos que nos amábamos un montón. Que nos abrazamos otro tanto.
Me llena de paz porque hoy sí te perdí. Hoy fue uno de esos para siempre.
Me llena el corazón de paz saber que al menos los últimos los compartimos, que nos dijimos que nos amábamos un montón. Que nos abrazamos otro tanto.
Me llena de paz porque hoy sí te perdí. Hoy fue uno de esos para siempre.
El último mensaje que te escribí nunca recibió respuesta. Ruego a quien sea que hayas sabido que te amaba, que te amo y que te voy a seguir amando mientras me quede corazón.
Te agradezco todo, desde la vida hasta la risa.
Te pido perdón por no haber sido perfecta, y te perdono por no haberlo sido tampoco.
Te agradezco todo, desde la vida hasta la risa.
Te pido perdón por no haber sido perfecta, y te perdono por no haberlo sido tampoco.
Aprendimos a ser en el camino.
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Mariana
09/04/20
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Mariana
09/04/20
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