Lo extrañás?
Anoche soñé con mi papá. Estaba teniendo un sueño de mierda, uno de esos en los que te desprecian, uno de esos en los que te sentís fuera de todo, uno de esos que son tan regulares últimamente.
Me acuerdo que me fui ofuscada de dónde estaba, me alejé de quién me despreciaba, de quién me hacía sentir fuera de todo, de quién me hacía sentir nadie. Y me adentré en una especie de mercado, me mezcle entre la gente porque quería desaparecer. Y ahí vi su sonrisa. A mí papá le faltaba una muela, del lado derecho, y cuando se reía, cuando de reía con ganas, se notaba. Podía distinguir esa sonrisa en cualquier lugar, en cualquier momento. Y ahí estaba. Lo abracé sin pensarlo y me devolvió el abrazo, me preguntó cómo estaba y me largué a llorar, me dijo que teníamos que ser fuertes, que éramos fuertes (mis hermanos y yo), que esto era parte de nuestra historia ahora. Que nos amaba para siempre. Me acuerdo del calor de su abrazo y del calor de su mano cuando tomó la mía para llevarme a almorzar. Fuimos a una parrilla, aún sabiendo que no como carne, porque ahí servían las mejores papas fritas. Nos sentamos a esperar a mis hermanos, que estaban estacionando el auto. Esperamos, esperamos. Y cuando parecía que nada iba a pasar nos levantamos para ir a tomar café a otro lugar porque habías cambiado de opinión. Antes de llegar a ese lugar me desperté.
Hace unos días me preguntaron si te extraño. Nunca sé bien cómo demostrar cuánto.
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