Hoy no.

Cuando abrí la puerta los primeros rayos de luz de la mañana me atacaron el rostro sin avisar. Era temprano, pero ya estaba amaneciendo. Inspiré hondo sabiendo que no iba a volver, con un bolso en la mano y un puñado de esperanzas en la otra crucé el umbral de la puerta repitiendome a mi misma: "no te quedes en donde no te quieren".

No te avisé que me iba, ¿para qué? si ya no era parte de tu vida hacía mucho tiempo.
Me maldije por no haberlo visto venir. En realidad me maldije por no haberme escuchado, cuando sí lo vi venir.

Me dejé llevar por lo que sentía, una vez más. Y terminé con el corazón roto, una vez más.

Cerré la puerta tras de mí y apagué el celular. Hoy no. Tal vez en algún otro momento iba a poder explicarte por qué. Tal vez mi silencio iba a hablar por mí. Una vez más.

Y una vez más desaparecí de la vida de alguien, con la esperanza de que en un futuro alguien más me apreciara. Que me hiciera sentir que valía algo. Porque hoy claramente no.

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